“Heme Aquí, Envíame A Mí”

Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviare, y quien irá por nosotros? Entonces respondí yo: “Heme aquí, envíame a mí”. Isaías 6:8

Para ese momento, Isaías ya había estado profetizando al pueblo de Israel, su mensaje ya había sido escuchado en muchas partes, eso lo vemos en los primeros cinco capítulos del libro que lleva su nombre. Inclusive es el mismo que había dicho en el capitulo 5:20: ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!…

Había ya transcurrido un periodo de tiempo en que Isaías estaba sirviendo con pasión en su corazón al Dios eterno. No obstante, hay algo que sucede en la vida de el varón de Dios, que lo hace ver sus imperfecciones, que lo hace tener un conocimiento más profundo del Dios a quien el servía, y lo que es más maravilloso, en ese día en que el tuvo ese encuentro con Dios, sus labios fueron purificados, y de allí en adelante su vida fue totalmente transformada para convertirse en el gran profeta que no solamente llevó el mensaje a su generación, sino que además, es el hombre a quien la historia le reconoce como El Gran Profeta Mesiánico.

Hay tres cosas que como Predicadores del Evangelio podemos aprender en la experiencia del Profeta Isaías, cosas que si las tomamos en cuenta, sin duda alguna harán que no solamente nuestra vida sino también nuestro ministerio cambie radicalmente para la Gloria de Dios.

  • “Veamos La Gloria de Cristo”. Isaías no podía entrar al lugar santísimo en el templo de Jerusalén porque no era sumo sacerdote. No podía estar tampoco en el santuario porque tampoco era sacerdote. El único lugar donde Isaías podía estar era el patio de los Israelitas que rodeaba al de los sacerdotes. Quizá hemos de pensar que Isaías al adorar a Dios en el patio de los Israelitas, cayera en un éxtasis, y recibiese así la visión que describe en los primeros cuatro versículos del capítulo seis. Como mensajeros de Dios, no basta una buena preparación intelectual, ni ser renombrados, sino lo más indispensable para ser Predicadores del Evangelio es ver la Gloria de Cristo, es haber tenido un encuentro personal con él, porque es allí donde somos bautizados en humildad, nuestro carácter es transformado, nuestras ambiciones terrenales dejan de ser prioridad en nuestras vidas y es en la presencia de su majestad a donde vemos la realidad de quiénes somos y qué es lo que él quiere que nosotros hagamos.
  • Seamos Purificados Por El Señor. En el Capitulo 6 versos del 5-7 podemos ver un cuadro impresionante. Isaías al ver la majestad del Señor dice: ¡Ay de mí! Que soy muerto!, estoy perdido. Solamente cuando hay ese encuentro genuino con Dios, nos damos cuenta de nuestras impurezas. Isaías vio como uno de los serafines trae en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; El profeta nos dice: Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. El énfasis recae sobre los labios, por la razón de que éstos dan a conocer la corrupción interna del hombre caído. Si nuestros labios no están consagrados a Dios, seremos indignos de tomar el nombre de Dios en nuestros labios.
  • Respondamos A Su Llamado.  Después oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?… Pablo nos dice: «Y para estas cosas, ¿Quién está capacitado?» (2. Cor. 2:16b). A nadie se le permite ir en nombre de Dios sino a los que son enviados por Él (Rom. 10:15). Después que Isaías pudo ver visto la gloria de Dios, y limpiado de sus impurezas, pudo responderle al Señor: “Heme aquí, envíame a mi”

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Mi amado hermano, al ver a este mundo cada vez más alejado del camino de Dios, su llamado sigue siendo el mismo al igual que en los días del profeta. Pueda que tu experiencia con Dios sea de diferente manera, pero lo que sí es cierto es que Dios nos sigue llamando a Predicar su Palabra, pero solamente al haber visto la Gloria de Cristo, es que vamos a poder decir como el Profeta Isaías:

“Heme Aquí, Envíame a Mi”.

Que Dios bendiga tu vida y ministerio, agradezco tus comentarios.

Eliseo Díaz.

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120 respuestas a “Heme Aquí, Envíame A Mí”

  1. David Vergara Tellez dijo:

    MUCHAS MUCHAS GRACIAS VARON DE DIOS QUE EL LE SIGA BENDICIENDO PARA Q TAMBIEN NOSOTROS SEAMOS BENDECIDOS

  2. doris dijo:

    GRACIAS MI HERMANO ELISEO POR SER ESE GRAN BARON DE DIOS RECIBE BENDICIONES SOBRE ABUNDE GRANDEMENTE TODOS OS ARTICULOS QUE EMVIAS SON DE GRAN AYUDA EL SEÑOR TE BENDIGA

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